Atrapados en una nave fantasma

Posted: 19 mayo, 2012 by Oficial Tania Laforge in Traveller

Diario Tania Laforge.

Zona prohibida: Schionthy, C000742-8, 18.1104

***

El Aurora se estaba aproximando  al cinturón de asteroides de Schionthy. Aquí estaba, el supuesto cementerio del Kinunir perdido durante su misión de exploración 17 años atrás.

Un  amenazante escenario nos estaba esperando. Schionthy,  zona roja bajo interdicción estricta de acceso. Nadie podría entrar… ni tampoco salir. 70,000 mineros poblaban ese peligroso lugar trabajando en extraer partículas de antimateria, invisible trampa mortal escondida entre el cinturón de asteroides.

 

Un mensaje de radio sonó en la cabina “Estáis entrando en una zona restringida…”

Tania: Sensores recalibrados, Shakelton.

Viktor: Arya, ya sabes lo que tienes que hacer.

Con un asentimiento de cabeza, la asaria empezó a trastear la computadora. Viktor se crujió los nudillos: A por ello.

 

El explorador empezó a adentrarse cuidadosamente en el cinturón. El Aurora se abría paso entre los amenazantes asteroides. Pero el mayor peligro hallaba escondido, casi indetectable. Si una de esas partículas entrara en contacto con la nave, la explosión que generaría podría causar graves daños.

Sin embargo Shakelton era un piloto habilidoso, yo  lo había comprobado meses atrás… muy a mi pesar. Cuatro horas transcurrieron sin problemas cuando Arya finalmente detectó una señal de S.O.S. Fue entonces cuando la encontramos: perdido entre tres enormes rocas, el Kinunir parecía en buen estado. A medida que nos acercábamos no se podía detectar ningún daño aparente en la superficie.

 

Tania: La nave está despresurizada, y el armamento desactivado. Los tanques de combustibles apagados.

Viktor: Aquí los posible puntos de entrada-dijo enseñando un mapa de Kinunir- podríamos volar este cristal, entrar por algún tubo de capsulas de asalto si es que hay alguno vacío, entrar por los desecadores de desperdicios, también se puede por las torretas y por el depósito de municiones. La cabina del Capitán está aquí, a ver si podemos volar el armazón…

Tania: Yo no entraría de manera violenta… Recuerda que algunas computadoras de Kinunirs se mostraron susceptibles…

Arya: Rastro de plástico detectado es este asteroide. Son cuatro personas, parecen llevar traje de vacío.

Al acercarnos el espectáculo cambió; aquellas personas no llevaban traje de vacío sino que armaduras de combate. Yacían muertos a poca distancia del Kinunir.

Tania: iré a inspeccionarlo.

Arya: voy contigo.

Viktor: Zander acompáñales, traedlos a bordo.

***

El Capitán de la Infantería de Marina, la experta en computadora y la oficial de la Armada Mercante se pusieron el traje de vacío. A medida de que el traje me cubría por completo, notaba la aceleración en mi pecho: las únicas veces que había salido afuera era para hacer reparaciones pequeñas. Presentía algo muy gordo, algo esperando al momento de volverse contra nosotros. Pero la curiosidad siempre ha sido mi defecto, tenía sed de descubrimiento. Estaba aquí, uno de los quince Kinunir restantes. Una joya tecnológica. Imposible irme a la tumba sin haberla explorado.

Expirando fuerte seguí a mis compañeros a la cámara de despresurización. Viktor nos miraba por la ventanilla: Iniciando descompresión en 20 segundos. Intercambié una mirada con Arya, ella estaba excitada por la aventura. Zander miraba el cable, muy relajado. Esa debía de ser una rutina durante su servicio.

Entonces sentí como mi traje se comprimía. Lentamente, nuestros cuerpos comenzaron a levitar. Las botas magnéticas se activaron mientras el oxígeno nos balanceaba con cada vez más fuerza escapando por la puerta que comenzaba a abrirse.

 

Desactivamos el magnetismo de las botas, y abrí el paso hacia afuera. Nunca dejaré de sentir ese escalofrío recorrer mi espalda cuando salgo y brillan ante mi esa multitud de estrellas, tantos mundos por explorar, peligrosas trampas orbitando en su alrededor. Sentirme rodeada por ese fascinante y aterrador vacío. El universo, infinito.

Mientras nos aproximamos a los cuerpos un terrible sentimiento encoje mis entrañas. Con los ojos congelados y las venas resaltando en la superficie de la piel, tres hombres y una mujer sujetaban armas.

 

Zander: Un teniente, Un sargento y dos soldados.

Tania: Parecen… erosionados…

Arya: Chicos, algo para con el Kinunir.

De repente, las luces de la cabina se habían encendido.

Charlie: El Kinunir se ha activado. Está tomando presión.

Viktor: Volved con los cuerpos, de prisa.

Arya y yo tratamos de arrastrar uno de los cuerpos, pero perdimos el control. Sin haber recibido entrenamiento especial maniobrar con traje de vacío era tarea laboriosa. Una mano fuerte me agarró y tiró de mí. Sin dificultad alguna Zander tractó los cuerpos con ayuda de los cables y nos trajo a todos al Aurora.

 

Tania: Os acordáis de lo que nos dijo Sayman? Nada de hablarle mal a los Kinunir

-A Joram no le haría ninguna gracia que, después de decirle que no aprobábamos que se disparase a la gente, le dijéramos que tampoco se podía disparar a las naves- pensé.

Intercambié una sonrisa con Arya; estará pensando en lo mismo que yo… o es que me habrá leído el pensamiento?

***

Viktor: Presurización completada! Zander haz una autopsia rápida.

Me saco el casco y miro hacía el Kinunir. Inmensa, inmóvil. Esperando. Me siento observada.

Zander: No muestran ninguna herida, murieron por exposición al vacío. Les expulsaron de la nave sin traje de vacío. Su equipamiento es irrecuperable, llevan años ahí fuera.

 

Tania: Shakelton, cómo vamos a entrar?

Viktor: Espérate, esa nave es peligrosa…

Le cogí del brazo: ahí dentro podría haber una inteligencia artificial como jamás se haya visto, tecnología secreta, y las esferas negras…

Viktor: No te precipites Tania-dijo cortándome.

Pero no le estaba escuchando. Algo hervía dentro de mi: …quiero ir a la sección de ingeniería –seguí diciendo mientras él me cortaba.

Viktor me apartó de una mano: te he dicho que te calmaras!

El dolor me arrancó una mueca. Miré la mano de Viktor sobre mi barriga, donde la enorme cicatriz todavía me dolía. Una irreversible marca del precio que casi pagué por meterme con él. Le miré a los ojos.

Zander: puedo intentar identificarme ante la computadora del Kinunir. Fue creada durante la guerra del Imperio, podría no mostrarse hostil si le doy mis códigos de militar imperial.

Arya: podría funcionar.

 

***

Durante un instante el Kinunir no reaccionó al envió de la señal por Zander. Pero entonces las luces que se habían encendido al entrar en contacto con los cadáveres se apagaron.

Tania: tendríamos que acercarnos, quizás unas de las capsulas esté vacía y podamos entrar.

La mandíbula de Viktor se tensó: no me gusta nada entrar ahí.

Arya: a ver Shakelton hemos venido para explorar, no vamos a dar marcha atrás.

Viktor suspiró, y acercó lentamente el Aurora a la nave abandonada. Llegado a pocos metros, la asari empezó a concentrarse, desenfocó la mirada. Durante un minuto, parecía estar inconsciente. Cuando volvió a ella: no detecto señales de vida.

 

Tania: aquí, el cuarto tubo. Está Vacío.

Viktor: Poneros todos el traje de vacío. Si pasa algo, no quiero que la despresurización crea una explosión. Joram, Charlie, quedaros aquí. Colocaré el Aurora boca abajo encima del Kinunir, prefiero no ponerme al alcance de sus cañones laser…

Sin saber realmente lo que nos podía esperar en esta nave desaparecida desde hace 17 años, nos adentramos uno a uno en la cámara de las cápsulas de asalto. Una puerta automática se cerró detrás de nosotros. En frente, una puerta iris cerrada.

Tania: no consigo abrirla, no hay electricidad.

Zander se acercó y empezó a forzarla.

Tania: cuidado, acuérdate de lo que dijo Sayman: el laser puede hacer pedazos de nosotros, o la puerta puede cerrarse y atraparnos.

La puerta se abrió. Viktor entró primero. En la sala había dos cadáveres. Él y yo nos acercamos a ellos mientras Arya y Zander fueron a inspeccionar una voladora de carga.

Viktor: uno de esos tipos ha sido disparado con un laser. Ambos llevan el equipamiento de combate. Se estaban preparando para algo…

Arya: esa voladora esta armada. Parece ser que el enemigo estaba ya dentro…

Tania: aquí, esa escotilla nos llevará a la computadora principal.

 

***

Arya se dirigió a una terminal y empezó a hackearla. Cuando acabé de abrir la escotilla las luces se encendieron.

Computadora, voz robótica: identificación y motivo

Nos miramos los unos a los otros. Finalmente Zander dijo: soy el Capitán Zander Callahan, código 3409. Vengo en una misión de exploración y rescate.

Computadora: identificación aceptada. Pero hay personas no identificadas. Identifíquense.

Zander: son acompañantes.

Guardamos silencio. No todos éramos militares.

Computadora: se necesita autorización del capitán

Zander: computadora, dónde está el capitán?

Computadora: el capitán no se encuentra a bordo

 

Zander: entonces, según el artículo 15-A del código imperial, me declaro mayor oficial a bordo.

La computadora no respondió. No nos atrevíamos ni siquiera a movernos.

Zander: Computadora?

El silencio fue su única respuesta. Un ruido metálico se escuchó abajo por la escotilla. Me asomé. Abajo había una maquinaria.

Computadora, voz de hombre: Cual es su propósito

Zander: estoy en una misión de rescate y exploración.

Computadora: no hemos recibido señal de rescate.

Charlie: chicos, están escaneando el Aurora!

Viktor: Charlie, activa la señal de exploración!

Zander: nuestra nave está ahí fuera, puedes comprobarlo.

Computadora: exploradora modelo S

Zander: computadora, soy el máximo a mando ahora.

La computadora no respondió. El ambiente estaba totalmente fantasmal.

Zander: computadora, dame el estado de la nave.

Computadora: energía mínima. Tanques vacios. Comunicaciones cortadas…

Arya: chicos, me ha cerrado el acceso a la terminal

Zander: computadora, dime donde acceder a los archivos.

Computadora: en el terminal A1

Zander: donde está eso?

Arya: es el terminal que estaba usando… pero me lo ha cerrado.

Zander: computadora, no hay acceso a esa terminal. Dame acceso a la computadora principal.

La computadora se calló. Nos decidimos a bajar la escotilla. Llegamos a una sala común donde un traje de Zhodani estaba exhibido como trofeo. Por detrás estaba el puesto de mando, delante en el fundo la cabina del capitán, donde nos habían dicho que estaría la clave de control. El pasillo estaba cerrado por otra puerta iris.

Me acerqué y empecé a trastear. La puerta se abrió a medias. Zander empezó a adentrarse.

 

Computadora, voz temblante: Estáis a punto de acceder a una zona restringida

Zander: computadora, te he dicho que soy el mayor mando a bordo. Dame acceso.

Computadora: cómo puedo saber que realmente venís a rescatar? Cómo sé que sois todavía en servicio? Que sois imperiales?

Zander comenzó a citar los nombres de los emperadores, de acontecimientos importantes. La computadora no respondía.

Zander: cómo puedo probarte que soy imperial?

La computadora seguía callada. Zander decidió pasar la puerta iris medio abierta.

PPPSSSHHHHIIIIUUUU

Un laser disparó. Pero el militar llevaba puesta su chaqueta refractiva por encima del traje de vacío: computadora, acabas de violar el código 13-C por disparar a tu superior!

La computadora no contestaba. Zander volvió a cruzar el portal, nada pasó. Cuando volvió a cruzarla el laser disparó de nuevo: computadora, lo has violado de nuevo!

Computadora: clave de reconocimiento vocal

Me asomé. El laser estaba detrás de la puerta, no parecía sobrecalentarse, como pensaba que haría: podría intentar neutralizarlo, pero necesitaría un espejo para protegerme.

Arya: esa armadura Zhodani tiene partes refractivas

Mientras la asari y yo nos ocupábamos de neutralizar el laser, Zander se dirigió hasta la cabina del capitán. Intentó derrumbar la puerta.

Computadora: no tiene derecho a entrar. Retroceded

 

***

Cuando llegamos a él, ya había conseguido derrumbarla. En Capitán estaba en descomposición. Estirado en su cama, se había disparado a la cabeza.

Arya se puso en el terminal del capitán y consiguió bloquear al ordenador central que intentaba borrar los archivos antes de que pudiéramos verlos: diario del capitán… la nave está descontrolada… ya no reconoce al mando… ignora la clave de control… piensa que somos Zhodanis infiltrados…

Zander: una caja fuerte. Shakelton, toma: 40,000 créditos. Y un poder Imperial (carta Richelieu). Eso sí, nada de las órdenes que tenía. Cómo puede haber conseguido eso? Y aquí una nota con la clave de control: KING

Computadora: reconocimiento aceptado

Zander: computadora, desactiva el sistema de seguridad.

 

Nos separamos en dos grupos; Arya y Viktor fueron al puesto de mando y Zander y yo bajamos a la zona de ingeniería. Cuando llegué abajo, noté una vibración subsónica. En frente a mi, aquí estaba: el panel de control de las esferas negras.

Escuché por radio la computadora preguntarles arriba: identificación.

Viktor: Soy Viktor Shakelton, servicio de explorador con misión de exploración y rescate.

Computadora, voz suave de mujer: si realmente queréis rescatarnos, ayudadnos a conseguir combustible.

Arya agarró uno de los manuales de uso de la computadora: si se volvió en contra de la tripulación es que hay un bug, he de neutralizarla.

Viktor: No podemos darle combustible.

Computadora: tengo una orden imperial, estáis obligados a ayudarme

Viktor: qué orden?

Computadora: aquella orden que habéis cogido de la cabina del capitán

Viktor: no habías impedido el acceso de la computadora al terminal?

Arya: sí… debe de haber pinchado nuestra comunicación…

Computadora: estáis obligados a obedecerme. Tengo una orden imperial

 

Viktor: ahora el posesor de esa orden soy yo.

Computadora: No. Yo estoy encargado de una misión. Tenéis que proporcionarnos lo que pedimos o atacaremos el aurora

Charlie: chicos, hemos detectado que unos misiles están cargados!

Abajo, las esferas empezaron a sobrecalentarse: está redirigiendo la energía auxiliar que tiene hacía las esferas para provocar una explosión!

Viktor: Tania, haz algo!

Miré los cables que cruzaban el panel. Agarré uno de ellos, y tiré de todas mis fuerzas. Unas chispas y se cortó el calentamiento.

Zander: se escucha ruido en la otra habitación.

Tania: la otra esfera!

 

Empezamos a correr tan rápido como podíamos. Cruzamos un hangar donde una pinaza en perfecto estado ocupaba el espacio medio. – esta nave es una mina de oro- pensé.

Llegamos al segundo panel. El aire se distorsionaba a su proximidad, parecía absorber la luz.

Tania: Zander, arranca eso!

Mientras neutralizábamos las esferas Arya había asaltado la computadora.

Computadora: Desactivarme va en contra del bien de la misión… Arya no lo hagas… Arya, las matronas no quieren que lo hagas…

Arya: qué..

Viktor: no pares!

Arya acabó de cargar los datos y programas en los cristales. La voz de la computadora se distorsionó, se calló.

Las luces se apagaron.

Las Sombras de Yog-Sothoth (2ª parte)

Posted: 28 abril, 2012 by Imperator in Mitos de Cthulhu

Bien, tratamos de resumir ahora en un post una campaña que lleva desde Octubre. Casi nada. La campaña es esta.

Las sombras de Yog-Sothoth

La primera campaña de este juego.

Esta es la primera campaña publicada en la historia para La Llamada de Cthulhu, por lo que es un producto un tanto especial para los aficionados. Intenté arbitrarla una vez hace muchos años y llegamos casi al final, pero hubo una TPK (total party kill) en la penúltima aventura y nos pusimos a jugar a Vampiro. Cosas de Cthulhu.

En vez de ir sesión a sesión, que puede ser un dolor de ojete gigantesco, iré resumiendo cada uno de los escenarios con la sesiones que llevó, contando los sucesos más representativos.

Por supuesto, de ahora en adelante hay unos ESPOILERAZOS GIGANTESCOS de modo que si quieres jugar la campaña, mejor no leas más.

Escenario 1: La Orden Hermética del Crepúsculo de Plata (sesiones 1 y 2, 19 al 27 de febrero de 1926).

Hemos comenzado la campaña en febrero de 1926 (jugamos Las Máscaras de Nyarlathotep en 1925). M (el misterioso líder de la Sección P4) ha reclutado a los personajes en un resturante, los ha presentado y dado el briefing básico sobre la Orden Hermética del Crepúsculo de Plata, una logia masónica que ha cobrado gran influencia y que está en la mira de la Sección. El grupo aprovecha que la mayoría son de alta posición social para solicitar el ingreso en la Orden e investigar desde dentro. Esa determinación les dura 2 horas, ya que en la primera recepción a la que asisten deciden que es mejor entrar como cacos y poner la casa de la logia patas arriba. El grupo consigue desviar las sospechas de los cultistas,

Tras varias escaramuzas y otra entrada en la logia y la exploración de las cavernas bajo la casa, los investigadores consiguen aprender lo bastante para destruir a John Scott (uno de los líderes de la logia) usando la fórmula inversa del hechizo de Resurrección, en una épica pelea en la ópera que deja a algunos PJ malheridos psíquicamente y masticando tapicería de asiento.

Por cierto, uno de los personajes ha decidido que ese hechizo de Resurrección puede servir a otras metas. Con dos.

Carl Stanford (el otro líder del culto, que ya luchó contra los héroes de Las Máscaras) se escapa, porque es como la mala hierba. Además, averiguan que hay una extraña empresa de autoayuda en Nueva York y que algo pasa en Escocia, a tenor de una carta dirigida a Carl Stanford desde allí, de parte de un tal Duncan McBain. Y entre otras cosas, el grupo ha conseguido en las catacumbas bajo la logia una copia del Necronomicon griego de Teodorus Piletas. Gloria (un personaje que jugó sólo como invitada esta primera aventura) se pone a devorarlo, bajo la supervisión de la Sección, en un lugar seguro.

Escenario 2: Mirando hacia el futuro (sesión 3, 3 al 9 de marzo de 1926).

Además de unas interesantes escenas cuando uno de los investigadores decide trastear con el hechizo de Resurrección, los PJ averiguan que una extraña sociedad de autoayuda recluta hombres de negocios a los que seduce con extraños objetos futuristas de fabricación desconocida. Está dirigida por un hombre llamada Bryan Slim, que a su vez responde ante un misterioso árabe llamado… Stephen Alzis. Aquí el grupo no se anda con chiquitas: tras algunas pesquisas previas, entran como comandos en la sede de la organización, descubren una extraña base científica bajo la misma en la que un shoggoth encerrado en una turbina proporciona energía eléctrica a… ¡un ordenador!, usan ese extraño ordenador para averiguar que los sectarios van tras unos objetos llamados el Disco de R’lyeh y el Arco de Vlactos, y Mark casi consigue que le vuelen la cabeza con un M16. Este era un escenario corto y no se andaron con chiquitas, los investigadores.

El grupo decide que los EE.UU. se están poniendo muy difíciles, y que Escocia pinta muy bien. Se preparan para embarcar, uno de los héroes hace sus primeros pinitos con el hechizo de Resurrección, y la sección P4 recoge informes y facilita medios.

Escenario 2 bis: El Mauritania (sesiones 4 a 8, 18 al 25 de marzo de 1926).

Este módulo no es parte de la campaña en sí, sino que aparece en El Manicomio y otros relatos. Lo inserté porque decidí que la Orden sabía que los héroes iban para Escocia, y dado que son parte del culto de Cthulhu (que aparece en este módulo), podrían usarlo para deshacerse de ellos. A priori era un escenario corto, lo cual demuestra lo bien que calculo yo los tiempos.

Las cosas van mal desde el principio. Mientras el grupo embarca en Nueva York, advierten a Carl Stanford entre la multitud que ha acudido a despedir el barco, hablando con el sobrecargo. Malo… Al menos los personajes abordan el barco con identidades falsas proporcionadas por la sección, con lo que quizá tengan algo de tiempo, pero el juego del gato y el ratón empieza desde el principio.

La aventura es una cacería en la que los investigadores tratan de localizar a los cultistas e identificarlos, mientras tratan con una serie de tramas e intrigas que discurren a bordo, algunas relacionadas con los Mitos, otras no. Los investigadores tienen éxito en localizar a los cultistas que se reúnen en las profundidades de las bodegas del barco, y provocan un oportuno “accidente” con la carga que entierra a la mayoría bajo toneladas de carga, liquidando la amenaza de manera limpia. Así mismo previenen un atentado bolchevique contra la vida de un conde ruso, superviviente de la Revolución Rusa, y Kate encuentra el amor en la persona del teniente de Marina Bruce Cordell. Además, los investigadores conocen a un grupo de héroes como ellos que huyen de Arkham tras desenterrar un aquelarre que podría o no estar relacionado con la Orden Hermética, y a un solitario profesor Paterson que les muestra cómo usar un artefacto de visión llamado el cristal de Mortlan.

Las malas noticias: un sectario sobrevive al accidente en la bodega y convoca a un grupo de Profundos para que vayan a por los PJ y al profesor Paterson (que es que va paseando por cubierta con un Cultos Inconfesables, es que lo pide a gritos). Los héroes están más o menos preparados, y repelen a las criaturas haciendo una masacre, pero en la confusión Kate es violada por uno de ellos, que la impregna con su semilla antes de que George la encuentre y le vuele la cabeza.

Sí, señores: violada por un Profundo y preñada. El trauma es indescriptible, y los esfuerzos de Vincent por psicoanalizar a Kate son un desastre.

El capitán y el conde saben lo que ha ocurrido, porque el tiroteo ha sido brutal, pero deciden tapar todo porque ya han pasado demasiadas cosas en este viaje. Los cuerpos de los Profundos acaban en las calderas después de que Vincent haga la primera autopsia que la Sección tendrá de estos seres, y el conde se confiesa en deuda por 2ª vez con los PJ: cree que esas bestias han sido convocadas por los bolcheviques.

Tras la terrible epifanía el profesor Paterson se ahorca y deja una nota pidiendo que se quemen sus libros y se destruya el cristal. Los PJ proceden a ignorar completamente la petición, la Sección necesita ese material.

Cuando los PJ llegan a Liverpool han ganado un aliado para la sección (Shannon recluta oficialmente a Bruce Cordell y le hace firmar el Acta de Secretos Oficiales de la ONI), pero han perdido mucho. ¿Qué les aguardará en Escocia? Pues eso para la próxima entrada.

Intro: Zander Callahan

Posted: 26 abril, 2012 by Hermes Aile in Traveller

“Soy un bruto, soy ese hijo de puta asqueroso, sucio, maloliente y guapo que lleva 1104 años alejando el lobo de la puerta. Soy un Marine espacial del imperio. Parecemos soldados y hablamos como marineros pero les damos mil vueltas a los dos. Les robamos el águila a las fuerzas aéreas, la cuerda al ejército y el ancla a la armada; Y el séptimo día cuando Dios descansó nosotros nos situamos en el perímetro y desde entonces dirigimos la función.”

Me llamo Zander Callahan y soy un marine.

Hace cuatro años que dejé mi planeta, nunca pensé que no volvería a pisarlo jamás. No penséis mal, mi planeta sigue allí, pero no hay nada de interés en él para mí. Se puede decir que mi madre era la única familia que tenía.

Me uní a los Marines Espaciales en busca de un reto, sabía que era el cuerpo del ejército más difícil de acceder y que muy pocos son los que vuelven de una pieza.

El tiempo pasó rápido, los combates empezaron pronto y mi experiencia fue aumento, tenía talento, casi tanto como ambición. Rápidamente también gane la oportunidad de un ascenso, no lo pensé mucho y acepté.

Tras medio año ya había ascendido a Capitán, fue tras unos meses de mi promoción que supe la noticia de la muerte de mi madre. Tenía que volver para enterrar a mi madre.

De regreso con mi escuadra, decidí protegerlos como los hermanos que nunca tuve, como la madre que nunca cuidé y que jamás olvidaré.

Me esforcé en llegar a ser el mejor, entrené con mi revolver y mi arte con el sable, tome clases extras, incluso fui a convenciones de artes marciales, donde hice buenas amistades, incluso conocí una asari con talentos peculiares.

Mi primera misión como capitán no tardó en llegar; control perdió contacto con una nave carguera militar que transportaba una carga muy valiosa, los comandantes querían esa nave intacta de regreso.

No vimos daños exteriores y la tripulación no respondía. Nos acercamos y la abordamos, el protocolo de combate de la nave carguera estaba activado lo que quería decir que si había alguien dentro, o llevaba un traje o seria tan solo un polo de carne, nos hicimos con los registros en el puente. Por lo visto recogieron un centenar de paquetes “sin clasificar” en un planeta fronterizo, en unas instalaciones “desconocidas”. Tras salir del espacio-puerto de ese planeta solo había una entrada en el registro de abordo tres días más tarde que anunciaba “problemas con la carga”. No sé qué demonios había en esas cajas, pero no tardé en darme cuenta que no era nada bueno, uno de mis soldados me comunicó que había encontrado los cuerpos de los tripulantes, estaban todos amontonados y destrozados en el almacén de carga. Higgins uno de mis jefes de pelotón me comunicó una alerta antes de escuchar por radio una ráfaga de su rifle y el pitido de su ordenador personal advirtiendo su muerte.

Algo iba muy mal en esa nave, ordené el reagrupamiento en la sala de abordaje, pero el pelotón de Higgins no apareció, y las jodidas comunicaciones no funcionaban bien, estas jodidas naves cargueras militares tan viejas tienen las paredes más gruesas que un rinoceronte y bloquean los comunicadores. Fuimos al encuentro del pelotón, pero apenas a 300m les vimos corriendo hacia nosotros gritando “RETIRADA”. Nos pusimos a correr de vuelta a nuestra nave cuando fuimos sorprendidos por unos seres más rápidos que un rayo, allí perdí a “Lawrence” y nos encerramos en un compartimento medico entre la sala de abordaje y el almacén de carga. Aún no había podido ver bien quienes o qué eran nuestros acechadores, pero sí que vi de lo que eran capaces y no hay nada natural que pueda rasgar una armadura de Marine Espacial como si fuera papel. El pobre Lawrence no tuvo tiempo de reaccionar, el traje hace una presión positiva para que podamos respirar y no nos explote el cuerpo en el vacio del espacio, pero todo esto se va  a la mierda cuando algo rasga tu traje como si lo abrieras con una cremallera.

En la sala médica había conexión con el puente y podíamos hacer un puente-radio con nuestro equipo y contactar con control. Hasta ese momento pensaba que el diablo estaba al otro lado de la puerta, pero resultó estar al otro lado del comunicador.

Tras informar de la situación, las ordenes cambiaron y las nuevas órdenes era, “asegurar la nave y su carga a cualquier precio”.

Estábamos siendo acechados en un territorio desconocido y por un enemigo sin determinar.

Intentamos salir de allí con objetivo la sala de control y la armería, pero fue demasiado, el enemigo sabía dónde estábamos y sabia dónde íbamos. De camino a control perdí a “Flores”, “Razcak” y “Lewis”, no hacía falta comprobar si aún seguían vivos, en el vació nada hace ruido, pero una explosión de un globo de aire la notas en el pecho como si fuera un petardo. Nos estábamos quedando sin munición y  solo quedábamos tres. A estas alturas completar la misión ya no era viable, pero no pensaba perder ni un solo hombre más y dejar que ningún otro hombre pise esta nave, si ha sido una trampa mortal para nosotros los marines espaciales, no pienso saber lo que les pasaría a cualquier otro.

Inicié la secuencia de autodestrucción del puente y ordené meternos en el bote salvavidas. Tras la sacudida de la eyección vimos por la ventanilla como la nave explotaba dejando solo una nube de polvo.

Una nave comercial hizo caso a la señal de socorro de nuestro bote y fuimos rescatados. De regreso a control, se me pidió un informe completo. Mis dos hombres hicieron todo lo que pudieron por mí, pero sabía que no podían hacer mucho. Se me felicitó por la actuación, se me concedió la medalla de plata al mérito y me licenciaron.

Supongo que no les gustó que destruyera su nave, ni que incumpliera su orden. Pero ellos tampoco podían decir que había en esa nave.

Dejándome en el primer planeta imperial, llevo un mes en una habitación del motel más barato con mis cuatro pertenencias, esperando que la fortuna me sonría y que tenga otra oportunidad para salvar aquellos que consideré mis hermanos.

Semper Fidelis.

Zander Callahan, capitán de los marines espaciales.

Intro: Joram Talid

Posted: 25 abril, 2012 by Joram Talid in Personajes, Traveller
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La jerarquía Turiana se apresura a identificar y ascender a los individuos competentes, pero es igual de rápida a la hora de darte una patada en el culo si la cagas.

Me llamo Joram Talid y durante mis primeros (y únicos) cuatro años en las fuerzas armadas fui ascendido a capitán. ¿Impresionante no? “Una prometedora combinación de fuerza e inteligencia” decía mi instructor. Bueno, supongo que de los cuatro términos tres eran correctos.

El caso es que siempre me he caracterizado por saber identificar una buena oportunidad, y aquella lo era. Cuando dedicas tus horas de permiso a coquetear con los bajos fondos de colonias lejanas al núcleo acabas conociendo a gente… “interesante”. Unos tipos habían planeado asaltar la cámara del tesoro de alguien muy importante. “Montañas de oro” decían. Solo necesitaban un transporte para sacar el botín de la zona. Bueno, siempre se me han dado bien las aeronaves, y mi rango me daba acceso al hangar de las valkirias. Supuse que nadie se enteraría si me llevaba una de paseo por la noche, después de todo, no era la primera vez. Supuse mal.

No se si realmente eran un equipo o desde el principio fue ella sola. El caso es que aquella Asari había dado un buen golpe y, en cuanto lo cargamos todo en la aeronave, salimos pitando. Era atractiva y seductora, desde luego, como todas las Asari. Afortunadamente soy un tío muy profesional y me centré en los mandos de la nave.
Apenas habían pasado unos instantes cuando dos patrullas turianas nos pisaban los talones. Obviamente alguien había echado en falta la nave y estaban dispuestos a derribarnos con tal de que no escapásemos. Es lo que yo haría, después de todo…
Abrieron fuego y traté de esquivarlos como pude, pero un impacto crítico en los sistemas de popa me dejó bien claro que no íbamos a salir de allí por aire. ¡En realidad salvé casi toda la nave! Pero el impacto fue duro y casi nos mata a los dos.

Cuando los miembros de mi compañía nos sacaron de entre los escombros no podían dar crédito. Ninguno hubiera imaginado que el ladrón fugitivo era en realidad su capitán. Con la mayor cortesía y respeto me arrestaron y me subieron a un vehículo. El botín fue requisado, desde luego, y jamás supe que había pasado con la Asari. Durante algunos días sospeché que alguien de dentro había tenido que dar el chivatazo de mi “excursión” nocturna, buscando mi caída. Aunque quizás simplemente no fui tan discreto como otras veces. La había cagado bien, y si no acabé compartiendo celda con un Krogan fue en reconocimiento a mi cargo y mis honores en combate. Desde luego me expulsaron del ejercito con deshonra.

Cuando tienes diecinueve años y lo único que sabes hacer es combatir, solo tienes dos opciones, o te alistas al ejercito, lo cual ya no era una opción, o te dedicas a ganarte la vida como matón a sueldo en los Terminus. Así que me pinté la cara con las marcas de mi colonia de origen, para parecer mas temible, y me gasté lo poco que tenía en un viejo rifle.

Uno de mis primeros trabajos consistió en un ajuste de cuentas, bonito eufemismo para decir “asesinato”. Alguien le debe dinero a alguien, alguien no paga y un día recibe la visita de tres matones que le pegan cuatro tiros. Mucho glamour como ves. En aquella ocasión me tocó formar equipo con dos Batarianos de lo más turbio. Me parecían la clase de tipos que te pegan un tiro en la nuca en cuanto te descuidas para llevarse mas tajada de la paga, así que me pasé todo el trabajo sin quitarles los ojos de encima. La cosa fue rápida, el otro miembro del equipo era un conductor que nos esperaba fuera con su voladora y nos sacó de allí cagando leches.

A la hora de cobrar nos llevamos una sorpresa. Cuando el conductor del bólido se quitó el casco pudimos comprobar que se trataba de una chica, una joven humana de pelo rubio. A mi no me alteró demasiado, después de todo, en Palaven las mujeres luchan y mueren a nuestro lado, pero los Batarianos se quedaron con la boca abierta. Uno de ellos se le acercó, con los dos pares de ojos brillando de lascivia y le ofreció ganarse algunos créditos extra haciéndole compañía. Una pistola en su entrepierna le hizo reconsiderar la propuesta. Sonreí para mis adentros, la chica tenía estilo.

Desde entonces he realizado algunos trabajitos más. Lo justo para hacerme con un buen blindaje y un pequeño arsenal. Soy un Turiano y vivo para el combate, es lo único que se hacer. Si estas habilidades me permiten ganar un buen montón de créditos y tener un sitio confortable en el que pasar la noche será suficiente. Al fin y al cabo, he acabado haciendo todo lo que avergonzaría a un Turiano respetable. Expulsado del ejercito, deshonrado y vendiendo mis habilidades marciales al mejor postor. En ocasiones incluso en contra de mi propia gente y, lo que es peor, al servicio de humanos. Pero ¿Sabes que? He aprendido que sus créditos valen tanto como los de cualquier especie. ¡A la mierda el racismo!

No me arrepiento de lo que he hecho. No nací para ser un héroe ni para convertirme en espectro. Nací para luchar y para intentar vivir de la forma mas cómoda posible. Si volviera a nacer volvería a seguir mis mismos pasos, y ahora esos pasos me llevan hacia aquel antro de mala muerte. Quizás una copa me siente bien…

Tripulacion_Aurora

La valerosa tripulación del Aurora, molándolo todo.

De izquierda a derecha, y de arriba a abajo: Charlie Duncan, Joram Talid, Victor Shackleton, Zander Callahan, Tania Laforge, Arya Dantius y Bastet.

Las armaduras están desfasadas, aún no tienen algo así. Pero se sale.